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Mentira: la Estructura no sigue a la Estrategia

Enviado por Francisco Cerda el 24/11/2008 a las 15:16

estructura.jpeg.jpgYa ni recuerdo quién fue el primero que transformó en axioma esto de que la estructura organizacional sigue o debe seguir a la estrategia. Seguramente Schein, Hax y Majluf, entre otros, deben operar bajo este fundamento, pero la verdad es que hay razones de sobra para pensar que no es así. Nuestro amigo Mintzberg es clarísimo para soportar lo que les digo, como lo hablamos tangencialmente en otro post.

Lo que parece más sensato es que la estructura sigue los intereses y posibilidades de los gerentes.

Podemos entender la estructura, como la forma de organizar a las personas y los equipos en términos de su dominio de responsabilidad, ascendencia jerárquica, estamento,  canales de coordinación, y tipo (genérico) de responsabilidad: línea o staff.

Es decir, la estructura responde a:

  • ¿de qué soy responsable?
  • ¿de quién y quiénes dependo?
  • ¿quiénes son mis pares?
  • ¿cómo me comunico y coordino con el resto de la organización?

Pero además, responde muy fundamentalmente a, cuál y cuánto poder tengo en la organización. Si consideramos poder como mi capacidad de acción y de infuir en el devenir (mío y de otros), no hay acaso un clnflicto de interés claro entre lo que manda la estrategia, y lo que yo espero para mí? La respuesta es, por supuesto que sí.

La Estructura más que seguir a la Estrategia, la considera, pero también lo hace con los intereses de los que la están pensando, lo hace con la cultura, lo hace con los miedos, lo hace con las estructuras de poder informal, las trancas personales de cada gerente, etc.

Por otra parte, la misma Estrategia merece un post aparte. En último caso, esta es la interpretación disponible que tienen quiénes la piensan (cuando lo hacen). No es una fórmula matemática que está ahí independiente del actor que la usa. Es una cocepción que conjuga background, emociones, estados de ánimo, y tradición de quienes la piensan. La estrategia es al menos reflejo de quiénes la piensan.

En definitiva, invito a cuestionarse uno de los tantos axiomas del manegement, y ver el acontecer organizacional como una realidad emergente particular.

 

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Sitios que enlazan este artículo:

Ignacio Fernández
Ignacio Fernández el 24/11/2008 a las 15:59

Completamente de acuerdo contigo Francisco. Este paradigma. como el de la maximización de utilidad (y no la utilidad razonable y sustentable), la escasez de talento, la inamovilidad de la cultura y otros "principios de management", sólo dan cuenta de una forma particular de mirar las organizaciones, de simplificarla y de explicarla en el lenguaje. Desde mi pequeña esquina y experiencia, tu planteamiento se valida en las 20 veces en que me ha tocado asesorar reestructuraciones de compañias y donde el principio de diseñar sin pensar en las personas, sino en la estrategia, el modelo de negocios y el dónde se quiere llegar, no es tolerado por los equipos directivos, quienes terminan diseñando la estructura "según lo disponible y posible". Ese es el argumento que dan, cuando es el que tú planteas: necesito cuidar mi pega, mi poder y mi territorio. Dicho en términos de PNL, que la estructura no sigue a la estrategia confirma que el mapa no es territorio, como dijeron simple y genialmente Grinder y Bandler en "La estructura de la magia" a fines de los '70.


Manuel Gross
el 29/11/2008 a las 6:20

Siempre es interesante conversar sobre las afirmaciones, creencias o pricipios que usamos o repetimos muchas veces sin comprender su exacto significado.

Que la forma sigue a la función lo tienen claro los ingenieros y diseñadores desde siempre porque es la forma lógica de hacer las cosas. En este campo, como los resultados son cosas materiales, que pueden analizarse objetivamente, sería desastrozo o por lo menos poco productivo hacer las cosas al revés, es decir que primero se diseñe la forma sin consideración de la función.

En el caso de la administración los resultados no son materiales o físicos, y no son analizables objetivamente usando los métodos científicos generalmente aceptados. Esta dificultad de evaluar los resultados permite que en administración se hagan las cosas muchas veces como nunca las haría un ingeniero o diseñador.

También es clara la diferencia entre el Qué y el Cómo cuando tomamos la decisión de emprender una nueva actividad. Sin tener una precisa definición de lo que queremos lograr es muy difícil diseñar la forma u organización de las tareas consecuentes.

Pensemos en dos grandes deficiencias de nuestra sociedad chilensis: la Educación y la Salud. En ambos casos hay indudable consenso sobre lo que se desea obtener, pero estos objetivos son impedidos por la burocracia formal que mantiene una forma u organización de esos sistemas que no se adaptan a los objetivos de la sociedad.

Estoy de acuerdo contigo en que también intervienen otros elementos como los que mencionas (influencias del poder, intereses personales...) y muchos otros factores como los que menciona Ignacio Fernández (estructura en la medida de lo disponible y lo posible...).

Pero pienso en que estamos confundiendo dos cosas diferentes: Por una parte un Principio o ideal al cual debemos acercarnos lo mejor posible, con una segunda cosa que es la concreción de nuestros resultados al intentar cumplir con el ideal. El hecho de que muchas cosas se hagan de mala manera (medido por los malos resultados) no significa que así deben hacerse esas cosas.

Si no tuviéramos una luz que ilumine a dónde queremos llegar y en cambio nos limitáramos a pensar y hacer lo que hace la mayoría, seguiríamos diciendo que la tierra es plana. Y aunque una mayoría de los gerentes no sea capaz de diseñar una estructura organizacional alineada con la estartegia, el ideal o principio de que la estructura SIGUE a la estrategia sigue siendo válido.

Saludos y felicitaciones por tus excelentes artículos.

 

 

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