Ya ni recuerdo quién fue el primero que transformó en axioma esto de que la estructura organizacional sigue o debe seguir a la estrategia. Seguramente Schein, Hax y Majluf, entre otros, deben operar bajo este fundamento, pero la verdad es que hay razones de sobra para pensar que no es así. Nuestro amigo Mintzberg es clarísimo para soportar lo que les digo, como lo hablamos tangencialmente en otro post.
Lo que parece más sensato es que la estructura sigue los intereses y posibilidades de los gerentes.
Podemos entender la estructura, como la forma de organizar a las personas y los equipos en términos de su dominio de responsabilidad, ascendencia jerárquica, estamento, canales de coordinación, y tipo (genérico) de responsabilidad: línea o staff.
Es decir, la estructura responde a:
- ¿de qué soy responsable?
- ¿de quién y quiénes dependo?
- ¿quiénes son mis pares?
- ¿cómo me comunico y coordino con el resto de la organización?
Pero además, responde muy fundamentalmente a, cuál y cuánto poder tengo en la organización. Si consideramos poder como mi capacidad de acción y de infuir en el devenir (mío y de otros), no hay acaso un clnflicto de interés claro entre lo que manda la estrategia, y lo que yo espero para mí? La respuesta es, por supuesto que sí.
La Estructura más que seguir a la Estrategia, la considera, pero también lo hace con los intereses de los que la están pensando, lo hace con la cultura, lo hace con los miedos, lo hace con las estructuras de poder informal, las trancas personales de cada gerente, etc.
Por otra parte, la misma Estrategia merece un post aparte. En último caso, esta es la interpretación disponible que tienen quiénes la piensan (cuando lo hacen). No es una fórmula matemática que está ahí independiente del actor que la usa. Es una cocepción que conjuga background, emociones, estados de ánimo, y tradición de quienes la piensan. La estrategia es al menos reflejo de quiénes la piensan.
En definitiva, invito a cuestionarse uno de los tantos axiomas del manegement, y ver el acontecer organizacional como una realidad emergente particular.





Completamente de acuerdo contigo Francisco. Este paradigma. como el de la maximización de utilidad (y no la utilidad razonable y sustentable), la escasez de talento, la inamovilidad de la cultura y otros "principios de management", sólo dan cuenta de una forma particular de mirar las organizaciones, de simplificarla y de explicarla en el lenguaje. Desde mi pequeña esquina y experiencia, tu planteamiento se valida en las 20 veces en que me ha tocado asesorar reestructuraciones de compañias y donde el principio de diseñar sin pensar en las personas, sino en la estrategia, el modelo de negocios y el dónde se quiere llegar, no es tolerado por los equipos directivos, quienes terminan diseñando la estructura "según lo disponible y posible". Ese es el argumento que dan, cuando es el que tú planteas: necesito cuidar mi pega, mi poder y mi territorio. Dicho en términos de PNL, que la estructura no sigue a la estrategia confirma que el mapa no es territorio, como dijeron simple y genialmente Grinder y Bandler en "La estructura de la magia" a fines de los '70.
Lo interesante es que no se trata de caer en la obturación de la subjetividad. La invitación es a enfrentara al elefante en su total magnitud, forma y alcance, y no quedarnos con la ilusión que más nos acomoda: como que las cosas fueran en sí.
Por favor, tampoco quiero echar por la borda a quienes cité (estoy muy lejos aún de siquiera pensar hacer algo así), porque son unos grandes del aporte al management. Es sólo que debemos seguir construyendo un mundo mejor.
Gracias por dejar tu comentario por estos lados. Veo como las conversaciones se van sumando y somos más los que nos vamos haciendo cargo, sin hacerle el quite, al fenómeno de las organizaciones en toda su crudez, complejidad, y exquisitez.
Saludos,
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Pancho Cerda
www.franciscocerda.cl