Atreverse a reflexionar sobre la vida "cota mil"

Universidad de Los Andes.jpg

La columna de Felipe Berríos acerca de su refexión al asistir a una universidad "Cota Mil" (UDD, U. de los Andes, UAI) y el revuelo que ha causado, me parece URGENTE. Detrás de esas preguntas bien vale la pena hablar de los barrios cota mil, los autos cota mil, pero también las visiones cota mil, las actitudes cota mil, los miedos, y las ambiciones cota mil.

En estricto rigor, Felipe sólo planteó preguntas (ver artículo más abajo) y no emitió juicios cerrados. Los ecos han sido duros,  han apuntado a esquivar el sentido de la reflexión. (Ver las respuestas de un grupo de alumnos cota mil en el cuerpo de Reportajes de El Mercurio, donde ninguno recogió el guante).

Para realmente avanzar lancemos algunos juicios que bajen la tensión y permitan una disposición de apertura a los aludidos:

  • no todos deben entrar al mismo saco, porque hay muchos que entran a esas universidades sin venir del barrio alto. Claro está que son una minoría, pero los hay (Considerar, por ejemplo, que Ing. Comercial en la UAI vale $390.000 al mes).
  • muchos que entran a esas universidades quizás tienen visiones, ideas y espíritu cota 500 (la cota del centro de Stgo), pero por no haber logrado el puntaje y por privilegiar excelencia académica, entran a las cota mil. Personalmente creo que aplica sólo a la UAI y la de los Andes, y no a la UDD, pero es otra conversación.
  • en esas universidades hay profesores, alumnos, e iniciativas que tienen que ver con una visión y un compromiso con el país. No son la norma ni tampoco parte del ethos a m juicio, pero se puede encontrar.
  • está claro que esas universidades, no tienen que NO existir (lo digo en doble negación a propósito).
  • no me parece ni justo ni apropiado hablar de los alumnos en un tono de calidad de su persona. Tampco Felipe lo hizo, pero es necesario constatarlo. Tengo un interés particular al respecto porque uno de mis hermanos estudió en una de ellas, y yo lo hago en la actualidad, aunque en post grado.

Con todo, para mí la pregunta importante de la reflexión es: ¿queremos una sociedad sobre la base de una visión y personas que construyen su felicidad sin una vinculación con los OTROS en general, y por lo tanto del país? Y hay otras preguntas más pequeñas: ¿los profesionales están llamados a ser sólo excelentes acdémicamente, o tienen una responsabilidad con el medio?, ¿se puede y debe ser feliz cuando hay otros sufriendo a mi lado?, ¿tengo algo que ver con la felicidad de otros?, ¿cuál es la responsabilidad social de los ejecutivos, cuál es la responsabilidad social de los altos ejecutivos?, etc. Eso respecto de las personas qe van a la universidad.

Pero miremos de unos pasos más atrás también. Es evidente que esas universidades son hijas de barrios alejados que no tienen relación con el resto del país. Son más de lo mismo de familias con autos sobre los 20 millones de pesos, casas en la playa, viajes durante el año, comidas en restoranes de más de 20 o 30 lucas por persona, clubes de golf, colegios de 300 lucas y más, etc, etc, etc. Ahora bien, ¿está mal todo esto?. A mi parecer NO en sí, pero sí amerita una vuelta de tuerca cuando miramos al resto de la sociedad y sus pobrezas. Devuelvo la pregunta: ¿se puede ser feliz con una vida "cota mi" considerando la vida que llevan millones en Chile? Incluso no hablemos si está bien o está mal. Simplemente, ¿eres feliz con tu vida "cota mil" en Chile?

Me parece urgente la reflexión. La creciente delincuencia, los altos niveles de depresión y stress en Stgo, la apatía política del 50% de los mayores de 18, que no podamos volver a crecer al 7%, entre otros, es parte de lo mismo.

LA COLUMNA DE FELIPE BERRÍOS

Felipe Berríos
Sábado 03 de Enero de 2009
Extranjero en su país

 


Felipe Berrios.jpg

Me invitaron a exponer en un programa de posgrado de una universidad que queda cerca de la cota mil de la cordillera santiaguina. Acepté de inmediato, pues era una novedad ser invitado a esa universidad y tenía ganas de conocerla. Además, para ese día estaba anunciada una protesta estudiantil en varias ciudades del país así que probablemente la actividad laboral sería poca.

Un universitario voluntario en un campamento, y que conocía el lugar adonde iba, me ayudó dibujándome un improvisado mapa para llegar. Siguiendo las indicaciones al pie de la letra tuve que atravesar el centro como me lo señalaba el dibujo para tomar una autopista expedita que atravesaba la ciudad.

Entonces me vi en medio de la revuelta estudiantil que ya se esparcía por todo el centro de la capital donde se concentran varias universidades formando verdaderos barrios universitarios. El tránsito era constantemente interrumpido y desviado tratando de capear los carros policiales que arrojaban agua y gases lacrimógenos destinados a los estudiantes pero que alcanzaban a todos. Era una verdadera batalla campal.

Abrirse paso en medio del caos fue una odisea de mucha tensión. Los lienzos y pancartas que aún estaban en pie en un lenguaje no muy académico denunciaban lo que los universitarios exigían. Los jóvenes pedían garantías para que a los estudiantes de más bajos recursos económicos no se les pusieran obstáculos monetarios para poder seguir estudiando. El torrente de autos que dificultosamente se abría paso entre piedras, agua, gritos y jóvenes corriendo en estampida me condujo milagrosamente a quedar detrás de un camión tolva. Protegido por este gigante que me servía de escudo logré alcanzar la autopista.

La excelente carretera y el certero plano me condujeron en unos veinte minutos al destino. A llegar allí, sin embargo, parecía que me había salido del país. Ni las anchas avenidas rodeadas de verde, ni las grandes playas de estacionamiento podían contener el mar de automóviles que rodeaban la universidad como un centro comercial en vísperas de Navidad.

Entrar a esa universidad era como entrar en otro mundo. No había jóvenes gritando, ni gas lacrimógeno, ni agua, ni carabineros, ni menos pancartas. Sólo un silencio de cementerio que un amable señor que me esperaba interrumpió para conducirme al lugar de la reunión. Mientras caminábamos, a través de los ventanales, se veían grupos dispersos de estudiantes que alegremente conversaban en unos cuidados jardines. Me sentía extranjero en mi propio país pues parecía que la efervescencia estudiantil que había vivido hace poco había sucedido en un lugar muy lejano.

Me pregunté ¿qué visión del país tendrá el profesional que salga de esa universidad?, ¿qué vida universitaria tendrá quien tal vez estudió en un colegio de la zona, donde probablemente quede también su casa y entra a esa universidad?, ¿qué diferencia hay entre una universidad así y un colegio particular?, ¿bastará mirar la ciudad desde lo alto y luego enterarse de lo sucedido en ella por las noticias?, ¿será ese el lugar más adecuado para que se forme un universitario?, ¿cómo se llegará a una universidad así sin automóvil?

Si se incluyeran estas preguntas en la PSU tal vez los puntajes nacionales serían distintos.

 

|

Comentarios

Creo  que en nuestro país esta muy mal repartido el ingreso y espero que a futuro esto cambie, pero también creo que muchos Chileno se parte el lomo por darle una buena educación a sus hijos y un buen nivel de vida a su familia.

Yo espero poder pagarle a mi hija un colegio privado y enviarla a una buena universidad, sea cota mil u otra (aunque creo que será muy difícil, por que soy un ciudadano de clase media que trabaja para pagar cuentas, dividendo y darse un gustito de vez en cuando, ahorrar para mi es impensado por el momento con una hija de casi 2 años), Pero basta de la mediocridad y de la envidia, siempre se castiga al que le bien pelándolo hablando mal de Él……. Así nunca saldremos de nuestros problemas, debemos alegrarnos si a alguien le va bien, felicitarlo no cuestionarlo o atacarlo cuando por ejemplo quiere ocupar un cargo publico.

Si estas universidades cota mil o los colegios privados tienen grandes áreas verdes, estacionamientos y fabulosas instalaciones bien!!!!!, pero no le pidamos que ellos bajen a los niveles mediocres de la educación municipalizada.

Por lo demás las oportunidades están y hay muchos jóvenes becados estudiando en estas universidades gracias a su esfuerzo, las cosas gratis no las valoran, además creo que hay muchas personas que se aprovechan de su condición de pobreza y no le trabajan un día a nadie, me gustaría ver los fondos de los últimos 5 años de fosis, sercotec, Sence, municipalidades, fundaciones y otras organizaciones publicas y privadas ESTOY SEGURO DE QUE SALDRIAN UN GRUPO GRANDE DE PARASITOS QUE VIVEN A COSTA DEL ESTADO Y TODOS NOSOTROS SIN EL MINIMO ESFUERZO.

El gobierno tienes los recursos pero con sostenedores corruptos y ladrones, alcaldes que apenas saber leer, ministros que mienten en su curriculum, funcionarios públicos apernados, apitutados, reyes del mínimo esfuerzo (No todos) pero los hay y son la mayoría, robos, coimas, desfalcos millonarios en el gobierno y que terminan con 3 años de pena remitida …….Por la mierda!!!!!!!  eso es lo que hay que cambiar, cárcel para estos ladrones y fuertes multas para que lo piensen dos veces ante de robarse la plata de todos los chilenos.

Notable las palabras del Señor Berríos. Universidades alejadas del centro para no juntarse con los rotos..abran los ojos pelotudos y dénse una vuelta por el centro (no tengan miedo, la delincuencia no es tanta como la pinta el mega-toda mi vida he trabajado y estudiado en el centro y sé de lo que hablo)

Como ex alumna de la PUC, pienso que recibí una buena educación, no de la mejor, pero sí muy buena dentro del parámetro chileno. Soy de clase media baja y al ser becada por el Estado pude estudiar, con mucho esfuerzo, en dicha universidad, que es MUY CUICA, pero con mucha más conciencia social que la de las cota mil.

 

Sin embargo, debemos ponernos a pensar que la Iglesia católica (que tb maneja a la PUC) se hace cargo de los colegios más caros y prestigiosos del país, donde sólo puede estudiar la elite, quienes, precisamente, asisten a estas universidades cuicas ubicadas en la precordillera o donde sea.

 

Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Cual es el tema de fondo?

Porque esta claro que podemos seguir defendiendo nuestras posturas, o señalando que hay otras universidades o instituciones que discriminan.

Pero al final, las universidades cota mil, los grupos de poder detras de ellas, las ideologías detrás de estos grupos, etc....son solo facetas de nuestro escaso compromiso con el otro, de nuestro afan por perpetuar las diferencias y no encontrar en el otro un igual, independiente de su origen.

Son solo síntomas de nuestra falta de amor. esa misma falta que se expresa cuando desconfio de la persona que viene caminando en sentido opuesto, cuando no entrego mi tiempo a nada que no me reporte beneficios...cuando crío dentro de mi ser odios y resentimientos de cualquier tipo.

Como me estoy haciendo cargo de esto? Como hacerse cargo en un mundo que no incentiva dichas actitudes? Creemos que solo en conjunto y como un pais integrado podemos alcanzar desarrollo? (ese desarrollo que no se mide en ingreso per capita, sino en distribución de riquezas, movilidad, igualdad de acceso a oportunidades nivel de stress)

Preguntas para la reflexión

Peace

Francisco,

Super bueno tu artículo. Coincido plenamente con él, pues también creo Felipe Berríos estaba invitando a Reflexionar, no a criticar el "estilo Cota 1000!

Felipe ejerció liderazgo, ya que puso sobre la mesa un problema dificil, abierto el debate.

Yo mismo escribí sobre esto en mis blog:

http://liderandome.bligoo.com/content/view/422090/Felipe_Berrios_y_la_Educacion_Cota_1000.html

http://rodrigosilvaortuzar.blogspot.com/2009/01/felipe-berios-y-la-educacin-cota-1000.html

Me parece muy pertinente que podamos tocar este tipo de temas, que en el largo plazo, pueden dar muchos frutos.

No hay una crítica al estilo Cota 1000, sino a la poca solidaridad de varios, incluídos los que no viven en la cota 1000.

El egoismo y la indiferencia, independiente de la condición y situación social, son los peores enemigos del progreso social.

Un abrazo,

Rodrigo.

Hola Francisco, me encantó tu artículo, justamente hoy pensaba mucho en ello, ya que, soy voluntaria en un TECHO para Chile desde marzo haciendo tutorías a niños de extrema pobreza, y cada vez llego a mi hogar, al cerrar la puerta, me pregunto ¿en qué aporté hoy? ¿cómo ayudé? ¿cómo nos integramos? ¿finalmente hay solución?. Especificamente mi padre siempre, desde que era muy niña, me hizo saber de lo privilegiados que éramos y cuanta gente sufría y vivía en condiciones que yo ni imaginaba. Y obviamente lo desigual que es Santiago, una ciudad de guetos.

Y en este mismo instante me pregunto si seguir o no en lo que hago de trabajo social en estos campamentos, porque no veo resultados, porque no veo logros, sólo pobreza, miseria infinita, colores grises.

La ayuda que entrego no sirve de nada, construir un par de mediguas y sentir que ayudas, es falsedad. Las cosas no cambian, no mejoran su situación.

Nuevamente me pregunto, cómo nos mezclamos, cómo nos integramos, cómo nos unimos a superar esta gran pobreza, desigualdad, discriminación ¿cómo ayudamos?

Porque el hacer trabajo social un tiempo y luego regresar a la comodidad de tu casa no es ayuda real, no es ayuda en lo absoluto, y aún no sé que hacer.

Un abrazo,

Nicole Araya

Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar