El caso farmacias es una gra oportunidad para dejar que la RSE se mueva en la perisferia, de manera ingenua, y pase a sentarse en serio en el centro de la estrategia y la operación de las empresas.
A mediados del 2007 escribí un post sobre RSE y Capitalismo Responsable, donde Daniel Brennan pone de manera radical la responsabilidad de las empresas, como un estándar de operación central en su gestión, y como un imperativo más allá de lo llamado "social". No puedo estar más de acuerdo con él, porque la RSE es entender un rol en la sociedad de responsabilidad, que va muchísimo más allá de la filantropía, las construcciones de mediaguas un sábado por los ejecutivos, u otros proyectos que muchas veces, por legítimos que sean, bordean lo naif.
FASA y el caso colusión de las farmacias pone la RSE en el corazón de la actividad y la conversación empresarial, porque hablamos de alto impacto social, y de riesgo real de sostenibilidad de esas compañías. Como dijo el Papa luegop del 11-S: "El mundo tal como lo comnocíamos, ha dejado de existir". Sí que se aplica a las farmacias y otras industrias que están o deberían estar nerviosas.
Ahora bien, para poner el énfasis justo que busca este post, lo que digo es que hasta ahora la RSE ha sido más la externalización del área de Acción Social de las empresas, más que una estrategia y procesos de negocio. Salvo contadas excepciones que me consta que han ido más allá, la RSE se ha sobrepoblado de profesionales tiernos, amorosos, muy buenos y solidarios, de fácil caricia y llegada a los viejitos y "pobres", y poco, muy poco, de expertos en estrategia empresarial, finanzas, sistemas de producción, lectores del entorno, etc. La RSE hasta FASA ha sido un niño de crecimiento seguro, pero moderado e ingenuo.
Tengo la suerte de trabajar en una multinacional de origen holandés, donde la visión y práctica de la RSE tiene que ver directamente con el negocio y sus procesos, lo que a mi juicio debiese ocurrir en todas las empresas.
Ejemplos de una verdadera RSE:
- diseñar una estrategia que considera, y que incluye el análisis de costos e ingresos que se verán modificados con la estrategia de RSE, que respeta los derechos humanos, reconoce y cuida a las comunidades aledañas, entre otros.
- implementa un código de ética con principios de negocios que todos los profesionales firman, y que el que no lo hace no puede seguir en la compañía.
- integra en su estándar de operación el manejo del impacto ambiental. Contrata ingenieros, biólogos y otros expertos en hacer que esto suceda. Son procesos, indicadores, tecnología, y NO una kermesse en una escuelita del día del árbol.
- Identifica el impacto en sus grupos de interés, y establece estrategias y programas de medición y control de ese impacto. Los integra en conversaciones estrategicas, y diseña programas de crecimiento conjunto cuando la situación lo amerite. Destina un presupuesto para esto.
- No dice, ni se publica un titular como el de hoy en El Mercurio, en que un grupo de Isapres dice: ""Isapres deciden no subir precios de planes y benefician a más de un millón de cotizantes", como si se tratara de la mayor iniciativa colectiva de altruismo empresarial, en contraposición a las Farmacias, también del sector salud, y justo en el medio de la explosión del caso más indigno que hemos visto en el último tiempo.
- Fija objetivos y paga bonos a sus ejecutivos en relación al cumplimiento de metas de RSE.
Por otra parte, todo esto vuelve a traer la conversación sobre los MBA, el Post-MBA, la ética, y el Liderazgo. ¿Dónde están los incentivos de los ejecutivos? ¿Qué los mueve? ¿Para qué es un MBA? ¿Qué revisar del modelo de organización social y económica? Aquí hay tela que cortar.
Ayer por ejemplo, asistí al seminario "¿Cómo se viene el 2009?" organizado por Icare, en el que presentaron, el ministro de hacienda Andrés Velasco, Eugenio Tironi, Leonidas Montes, y Sebastián Edwards. Tironi sostiene que el eje que se instaló post crisis ya no es el de quién hace bien o mal las cosas, o entre corrupción y transparencia, si no que entre los que administran igual o de manera distinta el modelo.
Sebastián Edwards dice que le parece que la conversación sobre el cambio de modelo no tiene sentido, porque el mundo seguirá siendo capitalista. Con regulaciones mayores quizás, pero capitalista. Incluso lanza un paralelo con el primer periodo de Bill Clinton. No estoy de acuerdo de buenas a primeras.
Yo creo que urge una revisión en la base del modelo. Y propongo dos:
- cada uno rascándose con sus propias uñas, o colaborando con otros.
- el límite entro lo público y lo privado, en las atividades públicas y privadas.
Declaraciones para cada una. Respecto de la primera, no dudo en libre mercado, muy pro empresarial, innovación, etc. Pero, ¿vamos a querer que las personas piensen sólo en sí mismo, y luego estaremos satisfechos cuando cada uno sea feliz?,
Respecto de la segunda, aunque parece juego de palabras, el fondo es algo profundo. Creo que lo público y lo privado debiesen tener límites degradados, o tipo "finger joint". Quiero empresas que tengan su rol social definido y en práctica, y quiero un Estado que ponga en privados la responsabilidad y parte de sus funciones. No quiero dos mundos diferentes con lógicas diferentes. Quiero a dos sectores con un mismo ethos que los constituya. Ya no libertad de unos con la regulación del otro. Dos tan libre como se pueda y tan responsables como se deba.
En fin, con FASA se instala un exámen al corazón de las empresas y de su relación con la RSE en serio y no en juego "a ser buenos", con microactividades para el titular. Y es urgente, porque está en juego el éxito de las empresas, pero finalmente la prosperidad del país, y el bienestar y felicidad de las personas.





Francisco: Felicitaciones por tu columna, ya que analiza en profundidad el problema. Ojalá tu visión pudiera instalarse en los círculos empresariales.
Saludos,
Andrés
Afortunadamente las tecnologías 2.0 están permitiendo que las fuerzas se unan en el sentido que ambos queremos.
Saludos,
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Pancho Cerda
www.franciscocerda.cl