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La pistola al cuello

Enviado por Francisco Cerda el 03/03/2010 a las 9:29

Pistola_al_cuello.jpg

Los dejo con este post de Fernando Villegas, con el que lamentablemente no puedo estar más de acuerdo. Al menos, me quedo con la sensación que el movimiento pendular de la vida misma, ha cambiado de dirección. Ni los privados son tan malos, ni el Estado es tan ineficiente, ni el pueblo es tan víctima, ni los ricos son tan terribles, ni el mercardo tan eficiente, como así tampoco tan cruel, etc, etc, etc.

La pistola al cuello

03.02.2010 | 450 Comments

Publicado en La Tercera, 02/03/2010

El terremoto del sábado ha sido un evento devastador, pero también revelador. Ha sacado a la luz debilidades acumuladas a lo largo de años en el completo edificio de nuestra sociedad, frutos venenosos de políticas -públicas y privadas-  y de procesos sociales cuyas semillas se sembraron a partir de 1973, se abonaron en los años sucesivos y se regaron generosamente desde 1990. El resultado es una mezcla explosiva de aspiraciones adquisitivas con una distribución del ingreso que impide a muchos satisfacerlas y de dos generaciones de chilenos pobres -padres entre 25 y 40 años, hijos de entre 10 y 20- criados casi sin control parental ni escolar. A ese combustible se agrega como comburente  la hegemonía ideológica de las doctrinas acerca de los derechos humanos, las cuales en muchos casos -legales, judiciales, etc-  han sido llevadas a tales extremos de lenidad y obsecuencia, que entorpecen gravemente la determinación o voluntad del Estado para preservar el orden público.


De esto último han sido muestra los saqueos masivos. Para describirlos, la autoridad ha usado un lenguaje eufemístico hablando de "delincuentes" y de "lumpen". Eso de por sí ya sería bastante malo, pero los videos y fotografías revelan algo aun peor: protagonistas han sido también y en número abrumador, gente común y corriente, la clase de personas con las cuales usted puede toparse en su oficina o en el bus. En una sociedad sana, el pillaje queda reducido a la acción de delincuentes y también de los ciudadanos más marginales; una sociedad enferma, en cambio, revela lo que vimos, a saber, no sólo que dichos delincuentes y vándalos son legión, sino que también hay cero autocontrol por parte de muchos ciudadanos y cero eficacia de la fuerza policial para controlarlos por mera presencia.


¿De qué extrañarse respecto a esto último? Por 20 años la Concertación no hizo sino debilitar el concepto mismo de "orden público", expresión que a oídos de su gente suena a cavernaria opresión "del pueblo". Todo acto de autoridad rigurosa se convirtió, en ese período, en tabú. En el colegio se deterioró la autoridad de profesores y directores, quienes quedaron a merced de un alumnado dotado de infinitos derechos; en la calle se acusó una y otra vez a la fuerza pública de "excesos", tanto en tribunales como en la prensa, cada vez que encaró con decisión ataques incluso letales contra sus miembros; en el discurso de muchos se legitimó abierta o tácitamente a los "combatientes"  con tal que dijeran representar una causa justa; en la justicia se trató con lenidad a asesinos políticos si acaso su background era "la lucha contra la dictadura"; en fin, siempre hubo razones para justificar la conducta antisocial haciendo de sus hechores víctimas inocentes "del sistema".


¿A qué asombrarse entonces que grupos masivos de ciudadanos se crean hoy con derecho al pillaje si se da la oportunidad? ¿De qué pasmarse ante el infantilismo, convertido rápidamente en agresión, con que algunos piden "soluciones" en cinco minutos puesto que fueron criados bajo la doctrina del Estado paternalista, único salvador y defensor de los pobres, como todavía se dijo en la reciente campaña presidencial? Por eso la imagen del carabinero poniendo una pistola en el cuello de uno de los miserables entregados al pillaje es una notable excepción, pero también una muestra de hasta dónde es preciso llegar cuando métodos menos elocuentes ya no hacen mella. Y es una valiente excepción, porque hace ya mucho tiempo que el carabinero teme siquiera levantar la voz, no sea que le abran un sumario, se le eche del servicio y se le lleve a juicio. De eso es muy consciente la inmensa cantidad de ciudadanos resentidos, frustrados y llenos de instintos destructivos y depredadores que ha criado el sistema por las razones expuestas más arriba. Se sienten con esa sensación de derecho a cometer delitos que otorga la impunidad. ¿"Por qué yo no", dijo una mujer que se llevaba objetos robados de una tienda, "si lo hacen todos? Y pudo haber agregado: "y nada nos va a pasar porque somos el pueblo". De ahí que sea la sociedad, no ese punga, quien está hoy con la pistola al cuello. Y que, en la hora mona, deba sacarse al Ejército a la calle.

Carolina Pia Becerra Martinez
el 03/03/2010 a las 13:17

...pero no puedo estar mas de acuerdo con tu aprobacion al articulo de Villegas.

Lo que mas me espanta, es observar esto que ocurre diariamente y cen terminos profesionales, como psicologa, que las autoridades sigan pensando y actuando en tal consecuencia, como si no se necesitara intervencion tanto en las calles para el orden publico, como para intervencion en crisis de las personas que estan sufriendo de estres post traumatico.

Me enrabia profundamente y me parece de una indolencia brutal que los argumentos sean "el no haber hecho un diagnostico", como si ahora les interesara de sobremanera hacer un trabajo eficiente y eficaz, justo en un momento de crisis???!!!! -yo no me lo trago-

No seguire escribiendo porque tengo tanta rabia e impotencia, que  podria escribir un libro.

Cariños

 


Cecil
el 03/03/2010 a las 22:50

Que triste esta evaluación de una fotografia, es fácil hacer un diagnostico desde una casita calientita y desparramar su verborrea politica. Ud no lo vivió y nos existe ninguna justificación sicologicamente para que gente de cuello y corbata se haya hecho parte de este saqueo junto al lumpen. Los valores no se pueden perder cada vez que haya una catastrofe. A mi me hubiese gustado que usted hubiese estado aquí. Tengo mucha pena en leer articulos como el suyo.


Eduardo
Eduardo el 04/03/2010 a las 1:28

Que buen acierto fotografico y columna de villegas en la tercera. Miren yo creo que el cataclismo que nos afecto saco a relucir tal cual somos los chilenos...vemos como muere gente por obras "hechas a medias", como el gobierno pierde tiempo en salvar vidas humanas usando la fuerza militar solo por cumplir cierta ideologia politica, como se tiran la pelota armada y onemi por el anuncio de tsunami...y la guinda de la torta... los dichos del presidente de la camara de la construccion sobre la torre de pisa. Al final nos muestra como somos los chilenos en todos los ambitos.

Miren yo creo que la cosa es simple...el chileno sin supervision y sin jefes no funciona, se vuelve loco, necesita de alguien que lo apuntale y le imponga el orden y le diga que hacer...lideres autoritarios son los que mejores resultados le dan a la sociedad chilena. Lamentablemente no somos alemanes y en estos escenarios de incertidumbre es en donde mas aflora la mentalidad chilensis de usar la pilleria para beneficio individual.

 


Domingo Rengifo Leay
el 04/03/2010 a las 14:56

Yo leí la columna de Villegas el otro día y no puedo estar más de acuerdo con lo que plantea, de hecho vengo pensandolo hace tiempo (claro que el tiene un don de palabra que yo no).

Creo que no es momento de hecharse culpas ni mucho menos, hoy hay que actuar, las cuentas saldrán en su debido momento.

Como señala la Ontología del Lenguaje hoy estamos viviendo un quiebre y es necesario que nuestros líderes lo vean como un quiebre que abre posibilidades hacia la construcción de un nuevo Chile, en todo sentido, social, político, económico, en educación. Creo que es el empujón que necesitabamos para unirnos de una vez por todas y hacer las cosas bien. Lindo desafío tiene el presidente Piñera, tiene la oportunidad de tomar esto y hacer cambios de raíz o seguir en la senda de la mediocridad en que nos hemos visto.

 

Punto aparte merece la entrevista de Bitar a la BBC http://latercera.com/contenido/674_230951_9.shtml Realmente creo inconcebible que por un miedo (de algunos por cierto) se haya frenado la ayuda a tantos compatriotas que están sufriendo. El país debe avanzar, se llenaron la boca de que durante 20 años la Concertación llevó al país a la democracia y que habían superado el pasado... esto demuestra que sus cúpulas siempre vivieron en el miedo y el resentimiento hacia las Fuerzas Armadas de nuestra patria.


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