Hay que partir recordando que la Psicología es una disciplina que no tiene más de 150 años. Antes de eso, la filosofía, la religión, la brujería, misticismo, y esoterismo, se encargaban de explicar y "tratar" los fenómenos que hoy explicamos y abordamos desde la Psicología.
Al poco andar del siglo XX, apareció la natural aplicación de los conocimientos y técnicas al ámbito del trabajo. El conductismo primero, y luego el psicoanálisis y la teoría sistémica.
Pues bien, una premisa que la Psicología instaló al momento de abordar el fenómeno organizacional, es que los patrones y conductas acaecidas en las familias de los miembros de una organización, se replican en las organizaciones. Más específico, que el lugar y los modos del lugar que cada uno de nosotros ocupa en nuestras familias, lo replicamos en nuestros lugares de trabajo.
Prima hermana de la premisa anterior, es que las organizaciones replican a una gran familia, y por lo tanto ocupamos roles dentro de ella que pueden ser comparados o vistos a la luz de un gran sistema familiar. Con un papá, una mamá, hermanos, y todo lo que venga en esa línea.
Dicho lo anterior, en este post quiero hablar de los tipos de posiciones posibles de jugar en una empresa, pero quiero centrarme especialmente en el dilema de una de ellas. El de los que andan de primogénitos o hermanos mayores en la organización. Este es un post de Liderazgo.
Los hermanos: los hermanos son la gran mayoría. Los que viven dentro de la masa, y rehusan o no ocupan posiciones de poder, ni suelen ejercer acciones de liderazgo. Para ellos la conviviencia, la comunicación, la contención, define la posición en la empresa o la organización de la que se trate.
Los hermanos mayores: estos son aquellos que a diferencia de los "meros" hermanos, levantan la voz. Ocupan posiciones de poder o jefaturas. Dan peleas, plantean posiciones, entienden y hablan el lenguaje de los grandes, son vistos como promesas o aventajados por sus pares, pero no son los que comandan la empresa.
Los padres: la padres son muchos menos. También ocupan posiciones de poder, dan peleas, representan a los demás. marcan posiciones. ejercen liderazgo. Muchas veces sí, verás que gastan menos energías en la puesta en escena, y mucha más en la estrategia política para alcanzar efectivamente los objetivos.
Como dije, este post es centrado en los hermanos mayores desde las perspectiva del liderazgo. Veámoslo con un ejemplo concreto.
Un amigo, lleva un tiempo suficiente en su trabajo, como para estar en una fase de consolidación. Está en la segunda línea, reporta al gerente general, pero no se podría decir que está a la par de los otros gerentes. El percibe y han habido hechos que lo demuestran, como quedar fuera de reuniones "de gerencia".
El otro día me pide conversar al respecto, y lo que más me llamó la atención al escucharlo, era que se trataba de una queja desde la rabia y la frustración. Un montón de explicaciones, pero ninguna una respuesta. Más allá de las pataletas, ninguna acción concreta. Al principio me daba pena verlo así, pero al poco andar me estaba dando lata escucharlo y me pasó que sentía que sus palabras no revestían poder. No eran atractivas y parecía mucho ruido. Mucho problema fuera de él.
Mientras seguía hablando, revisé lo que me pasaba al escucharlo y lo ocupé como herramienta para intentar tener una interpretación de lo que podía estar pasando.
Me acordé de El Padrino, y de la diferencia rotunda entre los hermanos. El mayor, un inepto total para estar en conversaciones serias de la mafia. Mucho grito, aspavientos, y amenazas infantiles. Al Pacino, apareciendo desde la distancia, sin aspavientos, simplemente tomó el lugar del padre, porque estaba parado como tal en el mundo. La diferencia a mi parecer, pasaba por el caracter, por la visión política, por el caracter, por la definición implícita e inapelable de hacerse cargo tomando el poder, y por el coraje.
Le dije a mi amigo lo que me había pasado. Que lo veía como un hermano mayor que estaba en una encrucijada: o asumía que no tenía las agallas y el caracter para hacer ofertas que efectivamente se hicieran cargo del negocio (y no sólo un dador de buenas ideas), o se hacía de las agallas y lanzaba la declaración clara de ser una oferta real y concreta para el éxito del negocio. Lo segundo implicaba dejar de llorar, y aprender a participar de conversaciones de poder, que no son las de las ideas. Son las de las decisiones y el manejo del poder. Había una declaración del lugar en el mundo, en los sistemas sociales que querer ocupar, y había una toma de decisión de estar dispuesto y aprender a sostener una emocionalidad acorde a esas promesas, responsabilidades, y expectativas de los demás. Era un aprendizaje de tercer orden.
En fin, así como la Teoría de las Peceras, este post busca hacer distinciones para aquellos que quieren ir más allá de sus posibilidades actuales, y en este caso en particular, para aquellos que tienen casi todo en sí mismos, y en su zona de desarrollo próximo, el acceder a espacios de poder que expandan su actuar y bienestar propio y de otros.
Suerte mis queridos hermanos mayores.





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